¿Amar lo que haces o hacer lo que amas?

trabajo

Por Zayry Vázquez

Se dice que si uno ama lo que hace, no tendrá que trabajar en toda su vida; supongo que es porque no se podría llamar “trabajo” a algo que se disfruta. Se dice también que si uno hace lo que ama, tarde o temprano dará sus frutos y entonces, además de ser feliz, conseguir su sustento en el camino.

El punto está en encontrar el equilibrio en estas dos formas de disfrutar nuestro trabajo. Amar lo que uno hace implica asumir muchas veces que hay partes del mismo que no necesariamente nos gustan, pero no por ello debemos padecerlas, ¿qué pasa si con un cambio de actitud hacemos esas cosas de la mejor forma posible? con amor, ya que de hecho, el amor significa “aceptación”, con todos sus “defectos”, siendo estos más un conjunto de características muy subjetivas que algo universalmente aceptado, pues lo que para nosotros puede ser un inconveniente, para otros será una bendición y viceversa.

Hacer lo que amas

En cuanto a “hacer lo que uno ama”, no hay mucho qué decir, a lo que nos gusta le ponemos siempre todo nuestro empeño, mueve nuestra pasión y por ende el resultado es mayormente satisfactorio.

El trabajo en equipo facilita muchas veces este proceso, ya que, como se dijo anteriormente, hay partes de nuestro trabajo que podemos delegar, especialmente si buscamos el talento adecuado especialmente para esas tareas, es decir, gente que ame hacer eso que a nosotros se nos complica. Ese suele ser un buen parámetro para seleccionar personal.

Y tu, ¿prefieres amar lo que haces o hacer lo que amas?

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Un giro hacia la libertad

Software libre

Recuerdo la primera vez que vi un videojuego era un Atari 7600, recuerdo también la primera vez que pude utilizar una computadora, a la edad de 9 años, en un curso de Logo, un programa donde, por medio de una tortuguita que va dibujando al moverse se enseñan los fundamentos de los lenguajes de programación. A partir de ese momento un mundo de posibilidades casi ilimitadas se abrió ante mis ojos; recuerdo esperar con ansias la siguiente sesión del curso para poder experimentar con las ideas que se me habían ido ocurriendo mientras estaba lejos del teclado.

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Poco tiempo después tuve la oportunidad de estudiar en cursos más avanzados de computación, y conocer las posibilidades que representaba el diseño asistido por computadora.

Tecnología y arte han ido de la mano durante toda la historia de la humanidad, y con sus saltos y tropiezos, esta relación siempre ha sido un sinónimo de libertad, llegando a su punto máximo con el desarrollo del internet.

En el campo del arte, empresas como Adobe y Corel han podido sacar gran provecho de estas necesidades, pero no por ello se han apropiado de dicha relación, todo lo contrario, al encarecer tanto sus productos han fomentado la búsqueda de alternativas que continúen rindiendo honor a la libertad que dió origen a esta estrecha relación.

A un par de años de habernos aventurado en este “giro hacia la libertad” puedo decir satisfecho que el esfuerzo extra que requiere utilizar a nivel profesional exclusivamente software libre en una industria tan competida como es el diseño y el desarrollo digital, ha valido totalmente la pena; no solo por la libertad y el mejor desempeño del equipo de cómputo, sino porque al final, esto es lo que nos permite reducir los costos de producción lo cual a su vez se ve reflejado en los beneficios que reciben nuestros clientes.

Las tendencias son claras, actualmente en Linux no sólo existen las herramientas open source creadas por la comunidad, sino que cada vez más empresas privadas del sector buscan expandir el soporte para sus productos hacia la plataforma, y seguramente en el futuro veremos convivir ambos tipos de software en un ecosistema sólido para la producción y el desarrollo.

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