BLOG: MALA COMBINACIÓN

BLOG: MALA COMBINACIÓN

Por Nikthé Valverde Mendoza

Nos conocimos persiguiendo a uno de nuestros cantantes favoritos pero todo nos salió mal. Cuando Él salió de su entrevista ni siquiera se paró a saludarnos, mucho menos para regalarnos una foto o un autógrafo.

Yo ni siquiera sabía que ella existía hasta que se comenzó a ir casi toda la gente y nos quedamos unos pocos, el grupo de amigos que ahora somos… o éramos. Nos comenzamos a conocer, me presenté con el típico: “hola, soy Alexis”. Estábamos María, Yaheli, su papá, una chica que no recuerdo su nombre, Javier, Said y Axochitl, ay esa niña, de haber sabido que la iba a conocer, mejor me regresaba a mi casa en ese momento.

Todos estábamos planeando ir a buscarlo a su hotel, pero no sabíamos cuál era. Pensamos que podría haberse hospedado en la Condesa porque ahí iba a ser su concierto, así que fuimos para allá todos juntos pero no encontramos nada. Se hacía tarde. Yaheli y su papá se despidieron porque tenían que ir a prepararse para el concierto y nosotros, que no íbamos a ir, seguimos buscando. Como no encontramos nada, decidimos ir rápido hacia algunos hoteles de Reforma, nos metimos en un Taxi seis personas, todas apretadas. Y yo todo gordo y grasiento. Lo bueno fue que me dejaron ir adelante solito, já, ventajas de ser una bola de grasa pero Axochitl tuvo que cargar en sus piernas a la chica de nombre desconocido, pobrecilla.

Le dijimos al chofer que nos dejara en los hoteles que están frente al Auditorio Nacional, qué hoteles más grandes, más impresionantes, lujosos, perfectos para el hospedaje de un artista internacional. Entonces comenzamos a ponernos de acuerdo para irlo a buscar, nos pasamos los números de celular, Axochitl me pasó el suyo.

-¿Cuál es tu nombre? –pregunté.

– Axochitl –dijo con su voz tan tierna. Pero si quieres yo lo escribo, préstame tu celular – se vio tan grosera, arrogante y chistosa al mismo tiempo.

Ahí fue cuando nos separamos, a mí y a la chica de nombre desconocido nos dijeron “vayan a los hoteles de allá”. Así que Axochitl y los demás se quedaron y nosotros nos fuimos a buscarlo. Después de un par de horas ya no logramos volver a encontrarnos. Hasta la fecha me arrepiento de haber aceptado ir hacia los otros hoteles.

De verdad me hubiera gustado estar ese día más con Axochitl, ver cómo camina tan distraída siempre con la mirada en el cielo o muy clavada en el piso, pero nunca al frente. Ver cómo tiemblan sus manos por nervios, emoción o falta de comida, como ella dice; sus ojitos tan desorientados, tan inocentes, tan inteligentes… ver más tiempo su cabello enredado, su fleco despeinado por el aire, acompañarla en el metro y ayudarle a sostenerse porque seguro con esa estatura tan pequeña le cuesta trabajo estar a salvo. Tal vez no acompañarla a su casa pero sí mirar un poco más esa cara tan hermosa que tiene.

Dos días después, Yaheli y su papá ya estaban de regreso en su natal Villahermosa. Cada quién seguía con su vida normal, a veces nos mensajeábamos todos por el grupo que creamos, pero poco a poco todos se fueron alejando hasta que nos quedamos sólo cuatro: Yaheli, María, Axochitl y yo, ella nunca se fue.

Me gusta molestarla y hacerle bromas, sobre todo me gusta cuando se enoja porque le digo que es una bebé babas. Ella tiene 17 y yo 21, en unos meses yo cumplo 22. Pero ella no parece cualquier niña berrinchuda, como las de su edad. A veces me sorprende su madurez. Ay, me gusta mucho decirle que es una ñoña de lo peor. Siempre hace su tarea, tiene buenas calificaciones, a veces se va de fiesta con sus amigos de la escuela y se queja cuando se pasa de floja y cree que reprobará una materia, es tan linda cuando se preocupa.

También lee mucho, maneja mucha información de muchos temas: política, filosofía, biología, química, historia, comunicación, literatura, pintura, escultura… y yo estudiando una ingeniería en computación, no sé ni por qué escogí la carrera pero aquí estoy. Puedo decir que sé de música y cine, pero ella también… ¡es tan difícil impresionarla! No se puede ni diciéndole cosas bonitas porque a veces es muy fría, otras hace bromas al respecto, y las demás, es evidente que trata de evitarlo. Una vez me dijo que era porque se sonrojaba, y brinqué de felicidad al saber eso.

Es que de verdad es tan bonita, una vez vi una foto de ella en bikini en la playa ¡y Dios mío! ¡Ay, mi ateísmo! En fin, se veía tan guapa, sexi, hermosa, la chica perfecta. Después encontré otra donde estaba comiendo toda despistada, con la pancita de fuera, hasta así se veía preciosa. Como dice la canción: “es tan perfecta que parece de mentiras, perfecta de verdad”. Yo qué más puedo pedir si es inteligente, tiene un cuerpo bonito, es guapa, tiene un sentido del humor tan negro y sarcástico que me encanta, sus gustos musicales son perfectos. Y lo mejor, se fijó en mí, ¿cómo le hice?, no lo sé. Yo soy gordo, iba mal en la universidad, tengo problemas emocionales, estoy a punto de que me corran del trabajo por faltas, y las veces que estoy drogado o borracho son las únicas en las que le digo cosas bonitas, bueno… antes, luego me di valor y se siente mejor decirlo consciente.

Una vez la quise sorprender, supongo,  diciéndole que hablaba con una ex novia sólo por tener sexo. Se rio de mí impresionantemente. Supe reírme yo también de eso y no quedar como un baboso, pero ¿cómo se queda bien con una mujer así? A veces le digo que soy un patán, y ella me lo confirma con cada descripción mía, de seguro también lo hace para molestarme.

Después del día que nos vimos por primera vez jamás acepté verla de nuevo, me daba miedo, me sigue dando miedo. Pero con el tiempo, Axochitl empezó a insistir en vernos. Cada vez más seguido me decía que quería verme, yo encontraba excusa en que tenía muchas cosas por hacer entre el trabajo y la universidad aunque no le dije en ese momento que me había salido de estudiar. Cuando platicábamos, a veces estábamos los dos solos en nuestra casa viendo películas tirados en la cama, pudimos haber estado juntos, pero fui demasiado cobarde.

De repente me contaba que estaba triste porque su mejor amigo no le ponía tanta atención desde que tenía novia, o que no podían salir ellos dos o con otros amigos porque siempre tenía que ir la otra chica, y aunque no le caía mal, él no se comportaba de la misma manera como cuando estaba solo. Dice que era más divertido sin su novia al lado. Resulta que su mejor amigo le rompió su promesa de amistad, y yo lo detestaba, pero yo le rompí el corazón. Creo que la dejamos deshecha.

Cuando probó la marihuana con sus amigos me habló por teléfono y me quedé preocupado porque no se oía bien, y sus amigos menos, pero no me dijo dónde estaba, ni cómo ir por ella. Sólo me pude tranquilizar cuando me mandó un mensaje medio mal escrito diciendo que ya estaba en su casa.

En otra ocasión me habló por teléfono y me sorprendió mucho porque estábamos enojados y llevábamos días sin hablar. No alcancé a contestar pero luego pregunté qué se le ofrecía, contestaba diferente, estaba raro el asunto, me molesté y ella al final sólo dijo: “lo siento, tenía ganas de hablar sobre algo diferente”. Tiempo después ella me contó que esa vez había llorado mucho, y que tuvo una crisis, que iba a volver a sus terapias psicológicas, y era una decepción porque se supone que estaba estable, y bueno… algún defecto debía tener. ¡Pero cómo soy estúpido! Ese día recurrió a mí y yo me enojé por una tontería.

Pasaron un par de meses, tengo que decir que Axochitl es una gran escritora, y tuve el privilegio de recibir una carta de su parte. En pocas palabras, me dijo qué tan enamorada estaba de mí, no sé cómo describir su escrito, me dedicó una canción y yo ya no hallaba forma para decirle qué tan enamorado estoy de ella.

No tiene mucho que se cumplió un año de que nos conocimos, y tampoco tiene mucho que me escribió una carta despedida, en donde me dijo que no podía soportar más tiempo sin verme, que si yo no hacía nada más aunque digo amarla tanto, pues entonces no puede funcionar. Se despidió de una forma tan madura como ni yo soy capaz de hacerlo, ay mi bebé babas, cómo la extraño.

Y aquí estoy, pensando en lo mucho que la quiero. Definitivamente el amor y la cobardía son una mala combinación.

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